sábado, 5 de agosto de 2017

Personalidad Matemática

A: L:.G:.D:.G:.A:.D:.U:.

Más allá de los números
Felas du Richard


Inducción matemática

La enigmática filosofía de los números es la más apasionante temática de carácter generalmente no académico. Por dicho motivo se desconoce el comportamiento del espacio en la esencia, la forma y el fondo sustancial de la manifestación. Probablemente sabemos para qué se usan los números pero ignoramos esencialmente cómo se estructuran. Debido a la generosidad del tema, que apasionó a filósofos griegos como a Pitágoras, contactaremos con aquellos modelos matemáticos incorporados en la concepción espacio-tiempo.

 
  
Los números son emanaciones mentales vitales; arquetipos  cósmicos implantados en la mente universal para generar orden, disciplina y belleza. Los signos matemáticos (+ - x :) son los íconos que forman propiedades (conmutativa, asociativa, distributiva y neutra) de manejo a los números. Los números no tienen propiedades, tienen personalidad, poder creativo,  aspecto organizativo y se interrelacionan con la analogía de las circunstancias del entorno.

Cuando la mente los ordena para alcanzar una meta se llama planificación, cuando los números se ordenan causalmente para alcanzar belleza se denomina en términos convencionales: suerte. Cuando las formas geométricas requieren aplicar belleza los números explican su validez e inmensidad.

Los números separados no suman ni  tampoco  restan, únicamente existen configurando el objetivo de la divinidad; y aunque el 4 equivale a 1+1+1+1 son los signos mentales los que manipulan volumen a partir de la acción repetitiva del  número uno (1) hasta llevarlo a infinito (∞). Es a partir de las matemáticas que el hombre se hace actor de la creación y artífice de la belleza.

Las formas corresponden a  una respuesta de la presencia matemática necesaria para identificar el fondo y disfrutar la esencia de la energía universal.  Sin embargo, cuando se suma mucho o se resta más allá de la capacidad almacenadora emocional humana aparecen estados de la personalidad atípicos asociados a patologías del comportamiento. Constantes emocionales como la ambición o la depresión son una respuesta acumulada de sumas o de restas, respectivamente. La ambición lleva a la corrupción y la depresión conduce al suicidio. La corrupción conlleva intrínsecamente a la descomposición celular y el suicidio a campos de antimateria.

Teóricamente existen 11 números base y una constante quántica relativa conocida como “Q”  de tal manera que uno más uno siempre será 1+1 (± Q), y suman 2 ± Q. Debido a este motivo quántico es que las buenas matemáticas no siempre  coinciden con el éxito. Los 11 números base son: 
0, 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9, e

Realmente solo existen dos números: 0 y 1 el, gran misterio de la dualidad creativa o perfecta interacción entre la Nada y el Todo. Los números del 2 al 9 son realmente personalidades simbólicas, diseñadas para ganar espacio mental pues equivalen a presencia repetitiva del número 1, pero son poderosos comodines con capacidad transformadora a manera de iconos geométricos.

Cada número acumula la vibración de un nivel de frecuencia dentro  una dimensión determinada con excepción de “∞” que refleja efecto vibratorio mega-dimensional indefinido, y “0” que no significa “ausencia” sino totalidad no ponderable.

Aunque los números poseen un valor determinado en nuestro planeta de tercera dimensión, en otra dimensión pueden reflejar una  connotación quántica ponderal disímil, debido al cambio de frecuencia vibratoria y a la ley de la relatividad. Esto significa que aunque los números tiendan “lógicamente” a una similitud cósmica, sus respuestas en otra dimensión serán solo  quánticamente parecidas.

Los números base han sido por naturaleza intocables, nadie los ha cuestionado, son sencillamente números; Nacen desde que se forma la primera esfera de la idea de la vida. Los humanos dentro de los campos del “saber” han cuestionado hasta a D´s pero los números continúan siendo inmutables debido a que son arquetipos derivados de la formación de la materia, expresión tangible de la divinidad.

Primero aparece una voluntad inteligente, omnisapiente e indescriptible y de esta meta-intangible presencia se manifiesta la energía y  la materia. Su manifestación se explica a través de la geometría y las matemáticas que llegan hasta nosotros a través de nuestros padres provenientes del espacio exterior. Sin embargo, ¿qué pasaría si solo existieran seis (6) números base, u ocho (8), o 12 (€)? ¿Por qué solo los números convencionales de 0, 1, 2,..9 más infinito (∞ )? Algún día tendremos respuestas satisfactorias.

El ente humano como holograma de la divinidad está en capacidad de alcanzar sus objetivos incorporando a sus ideas, propósitos, proyectos o intensiones (Ω)  la identidad numérica (IN) respectiva y así convertirlos en un artífice de una inobjetable realidad creativa (RC).

IN x Ω= RC = Ω x IN

Para alcanzar este imponderable objetivo se necesita transitar íntegramente los cuatro sagrados senderos de la realización emanadora o alquimia realizadora, sin los cuales es imposible contactar algún tipo de esencia creadora; para hacer magia se requiere como requisito ser mago:

Rectitud, Humildad, Convicción e Imaginación.

La rectitud es el reflejo de la conciencia en el comportamiento diario, de tal manera que la acción sea proporcional a un pensamiento sano, altruista e inspirador donde reine la moral, la justicia, la dignidad, las buenas costumbres y la gratitud. “Nunca hagas a los demás lo que no quieras para ti y los tuyos”.

La humildad es la virtud de identificar sus limitaciones y controlar sus fortalezas eliminando decididamente la enceguecida soberbia. Entre más sepas: escucha más. Entre más tengas: calla más. Entre más puedas: observa más.

La convicción es la actitud divina, natural y positiva de nunca dudar ante las decisiones, proyectos y realizaciones.

La imaginación es el arte de acceder al subconsciente colectivo pensando en imágenes con proyección dinámica y creadora.

En este mundo más del 90% de la humanidad lamentablemente carece de estos cuatro senderos de poder, y mientras el ser carezca íntegramente de estas cuatro virtudes jamás alcanzará los beneficios del milagroso potencial a su fuente de realizaciones y su inútil intento lo llevará aceleradamente a la frustración y al fracaso.

La naturaleza no otorga méritos sin merecimientos. Por ello existe la ley del karma y el inexorable espiral evolutivo. El sueño y el despertar; el éxito y el fracaso. La magia no está en los números, está en el SER.

Identidad numérica
Número cero (0)

El número 0 es Energía que todo lo contiene. Indescriptible macro-molécula de luz que al parcialmente condensarse forma el UNO. Es un símbolo de extensión, sin principio ni fin, marco de referencia para indicar inmensidad más allá de la ponderación. Es el espacio de las realizaciones del subconsciente universal. Es la recóndita Flor de la Vida.

Podría significar conceptualmente la ausencia de algo pero esto es muy relativo ya que la ausencia de algo siempre incluye como complemento único la presencia del todo en un vacío siempre ocupado.  La nada, contiene al todo y mucho más; es la Presencia Hacedora o aspecto de la dualidad creativa.

Gráfico o condensación geométrica del número cero

El vacío absoluto no existe; la nada sin espacio ni tiempo es el origen divino de la existencia de un todo con espacio  y sin  tiempo, mínima sumatoria de todas las miríadas de la eternidad. Siempre que “falta” algo hay una inmensa contraparte oculta de un  todo que opera como una ecuación que no sabemos físicamente despejar pero que es mentalmente imaginable siempre y cuando estemos perfectamente seguros de su realización y presencia: “pedid y se os dará”.

El cero es el recipiente mental dentro de un conjunto de las grandes realizaciones, de tal manera que lo que se coloque mental o físicamente dentro de su gráfico de representación geométrica tenderá a realizarse. Es un verdadero “precipitador” de bienes materiales e inmateriales.

El cero hizo posible matemáticamente llevar las respuestas cuantificables hasta  la variable infinita. Sin la presencia del cero, la matemática convencional sería limitada, contrario a su sagrado designio de extensión hacia la plenitud infinita.

Desde el punto de vista pragmático existen dos ceros: un cero que colocado a la izquierda de otro número tiene connotaciones de interminables cifras no incluyentes y otro cero que colocado a la derecha tiende hacia interminables cifras positivas o de abundancia. Aunque el símbolo sea el mismo, la función coyuntural y filosófica es diferente.

La tendencia de estos dos extremos en la medida de su desplazamiento conduce a una característica divina de continuidad. La unión tangencial de los dos ceros forma una figura que se  simbolizada como ∞, es el número infinito.

En cualquier dirección que se mueva el espíritu, jamás contactará sus límites

Infinito es el doble cero a la derecha y a la izquierda de un punto cósmico. Infinito es el espacio donde se desarrolla el sueño supremo que multiplicado por cualquier número siempre estará en el umbral de la más remota distancia donde la mente suspende su recorrido. Equivale a traspasar el límite de un todo, sin remotamente alcanzar la NADA. En la antigua Grecia ya Demócrito se inspiraba en el “infinitus”  de átomos y del vacío que los contiene.


Utilizando este gráfico geométrico del número infinito puede enviarse un medicamento, un mensaje o información de un emisor (copia) hasta un transmisor (recibe), independiente de tiempo o distancia.

Número Uno (1)

Genio intangible mental de tesitura  dorada y  abundante personalidad  -armonizador de formas-  elegante, inspirador de ideas, activo, fuerte y  generoso, dispuesto a implantarse dentro de otros de tal manera que los demás números siempre lo tendrán incorporado como símbolo de pluralidad. Los siguientes números 2, 3, 4, etc., corresponden al UNO agregado tantas veces como la utilidad del mismo lo amerite:

Gráfico geométrico del número uno

P.E. (2 = 1 y 1), (3 = 1 y 1y 1), etc.

Cada presencia del número UNO en otros números genera su propia magia y fascinante misterio directamente proporcional a su propia identidad, contenido y esencia mental llevados al plano físico. Colocando física o mentalmente un objetivo en el centro de su representación geométrica genera poder y realización.

Número Dos (2)

Corresponde a la compatibilidad;  al número  uno reflejado en el espejo multiplicador de contenidos. El número 2 es el  misterioso espejo yin que duplica las formas. Es la puerta a otras dimensiones. Es la imagen del Vesica Piscis


Colocando mental o físicamente el vesica piscis a un espejo y el objetivo en centro (pez), se duplica dicho objetivo y así hasta la potencia n. Vesica piscis es un armonizador de soluciones.
Partícula dual en  la formación anímica de la vida (Vesica Piscis)

Número Tres (3)

Molécula engendrada del amor tierno, ingenuo y mágico de la  existencia flotando en el mar de la benevolencia. Trinidad perfecta (intelecto, razón, emoción) de los engendros numéricos  (eléctrica, magnética y atómica) de la materia:
3, 3+3, 3+3+3 = 3+ 6+ 9=18=1+8= 9

Simbología gráfica del número tres

Los números 3, 6, 9, son los números mágicos por excelencia por contener el elemento trino: 3x1, 3x2, 3x3
1 + 2 + 3         =  6
4 + 5 + 6 = 15 =  6
7 + 8 + 9 = 24 =  6
   ___  ___  ___    ___
           12 +15 +18= 45 = 18 = 9  
           3 + 6  +  9 =    18 = 9

Este símbolo del tres colocado sobre un punto de una geopatía anula su nocividad. Colocado sobre o debajo de un aparato electro-magnético que emita ondas alfa, beta, gama, X, verde eléctrico negativo o rojo eléctrico, elimina dichas energías malsanas. Colocado debajo de la cama produce protección y sueño reparador. Colocando en el centro un testigo elimina cualquier proceso espiritual negativo. Colocando en su centro alimentos o medicinas las hace más saludables, especialmente si han sido refrigeradas ya que su vitalidad se disminuye en un 50%, debido a la presencia del rayo verde eléctrico negativo presente en el frízer.

El 111 es la visión más genérica del tres que se manifiesta mental y físicamente en la tercera dimensión.

Número Cuatro (4)

Presencia femenina del Ordenamiento causal y Transmutación de las ideas. Modificador de los propósitos.

Imagen geométrica del número cuatro

Cuando se quiera revertir un pensamiento negativo debe operarse con el 4, colocando de inmediato al pensamiento inoportuno en el centro geométrico del número cuatro.

Este número es el punto donde convergen dos dualidades y se obtiene luz transmutadora. El verbo es poder creador expansivo a la quinta dimensión; la imaginación es poder contractivo desde la quinta dimensión.

Número Cinco (5)

La pirámide del universo que ilumina la conformación de las formas. Dinamismo presencial por interacción atómica en  5 submoléculas. Es la molécula enriquecedora de vida llamada agua.

Figuras geométricas correspondientes al número cinco

Colocado un objetivo (idea, medicamento, alimento, proyecto, personas) dentro de cualquiera de las figuras geométricas genera producción en armonía, conservación, energía y luz.

Número Seis (6)
Fotografía de una molécula de agua (Dr Emoto)

Imagen de la perfección intrínseca de las formas (número 9 invertido). En el fundamento de la vida Tres el fondo, Seis la forma y Nueve la esencia. La planificación y la continuidad de los buenos proyectos se encuentran inspirados en el número 6.

               Geometria del número seis            Imagen de un Crop Circle sobre campo de trigo

El seis es la forma de la molécula básica de las actitudes impregnadas en un ser vivo, p.e. agua. La configuración y continuidad de un proyecto debe estar inspirada en el número seis, ubicado física o mentalmente en el centro del potencializador.


Número Siete (7)

Imagen energética del mago, personificado en los 7 chakras que todo lo idealiza energéticamente. Es la eternidad  de la luz que potencializa  el conocimiento.

Gráfico geométrico del número siete

Colocando un proyecto en el centro geométrico conlleva múltiples asociaciones favorables perfectamente productivas.

Siete esferas de la geometría sagrada, la Fruta de la Vida

Número Ocho (8)

Energía omni-abarcante de los deseos realizables por correspondencia natural. Octaedro de la geometría sagrada, Reflejo material cósmico desde el infinito. Es el número de la “suerte” en Oriente.

Un objetivo  ubicado dentro de la representación geométrica tiende a su realización o la realización de algún otro objetivo figurado o que vibre en similar frecuencia, seguramente más productivo que el proyecto u objetivo original.

Representación geométrica del número ocho

Igualmente colocando en el centro una fotografía como testigo o un mensaje y como corrector un medicamento homeopático, cromoterápico o un mineral sobre el testigo o mensaje, la acción benéfica será una muy pronto una satisfactoria realidad.

Número Nueve (9)

El anciano genio de la generosidad con todos los demás números a los que apoya pero conservando siempre su identidad hasta el punto que la sumatoria del producto de 9 por cualquier número es igual a 9. Es el número mágico de máxima jerarquía hasta donde limita el UNO. 

666 = 999
6 6 6: 6+6+6= 18  1+8=9   6X6X6= 216  2+1+6=9
9 9 9: 9+9+9= 27  7+2=9   9X9X9= 729 7+2+9=18 = 1+8=9


1: 9= 0.111   2:9= 0.222  3:9= 0.333   4:9= 0.444  5:9= 0.555
6: 9= 0.666    7:9= 0.777   8:9= 0.888   9:9= 1.0    0:9= 0

Imagen geométrica del número nueve

Colocando mental o gráficamente  el 3 ó el 6  geométricos de un proyecto a la imagen geométrica del número 9, incentiva en proporción geométrica  su  éxito al potencializar el componente energético. Así mismo, colocado este gráfico en medidas de 9 x 9 de diámetro, o múltiplos de 9 en sitios de trabajo, en los cultivos. o lugares de meditación o de planificación,  incrementa muy favorablemente el ambiente productivo.

El interesante Phi

Phi, es otro apasionante ícono matemático de naturaleza colosal es aquel espectro involucrado en la belleza, en el equilibrio de las formas, en la correspondencia de los fenómenos macro y micro circundantes y en los siempre evidentes secretos mejor guardados de la naturaleza.

Es el Fi (Phi), cifra resultante al comparar una parte de con otra parte de sí mismo, después de dividir algo de una manera exacta y coincidente. Es la relación áurea, o el ratio divino, equivalente a 1.618 y su gemelo fi (phi) 0.618 pertenecientes los dos a una misma forma del ícono de oro.

1.6180339 es Phi el número sagrado generador por excelencia de armonía, belleza y expansión.

El matemático italiano Leonardo Fibonacci desarrolló la secuencia numérica que lleva su nombre, donde el resultado es la suma de los dos anteriores así:

1, 1, 2, 3, 5, 8, 13, 21, 34, 55, 89,144, 233, 337, 610, 987, 1597, 2584, 4181, 6765, …

Al dividir cualquier número de la secuencia por el anterior produce un resultado aproximado a la relación áurea pero nunca exactamente igual debido a que la cifra corresponde a un número irracional. P.E. 34÷21= 1.615 cercano a la relación áurea  1.618


Si cada uno de los números de la serie de Fibonacci se eleva al cuadrado y luego se suman acumulándolos uno a uno, nuevamente la presencia ordenada de la serie comienza a aparecer de la siguiente manera:

Serie al cuadrado: 1, 1, 4, 9, 25, 64, 169, 441, 1156, 3025, 7921
1+1+4= 6                                                2X3
1+1+4+9= 15                                           3X5
1+1+4+9+25= 40                                      5X8
1+1+4+9+25+64= 104                               8X13
1+1+4+9+25+64+189= 273                       13X21
Etc…..

Todos los patrones de la naturaleza se basan en esta maravillosa  serie. La gran pirámide de Keops, conformada por 2,3 millones de piedras individuales con peso promedio individual de 70  toneladas c/u y 138 metros de altura, fue construida basada en el ícono de oro.

Así mismo, esta maravillosa cifra está  presente en las proporciones del cuerpo humano, las órbitas planetarias, los espirales de la Vía Láctea, los patrones de las semillas de los girasoles, las proporciones del ADN, y  de manera sorprendente en las frecuencias de los patrones que utiliza la naturaleza para llenar el espacio, llamadas fractales y simbolizadas como  ( ∆ ).

La Logia masónica de los Caballeros Masones Élus Cohen del Universo presenta en su logotipo masón, entre Escuadra y Compás, el majestuoso símbolo: 


reemplazando por tradicional convicción la convencional G de Geometría, Gnosis o God, amalgamando explícitamente sus doctrinas en la ciencia, el orden, el servicio, la magia kabalística, y el ejemplar comportamiento masón.

Caballeros Masones Élus Cohen del Universo

La famosa y muy utilizada letra π (3.14159265) -relación entre el perímetro de una circunferencia y su diámetro- es un apéndice resonante de la letra Pfi que debe revisarse por su valor real utilizado en la NASA de 3.14406055 y que la mayoría de matemáticos desconocen.

El físico matemático Benoit Mandelbrot, profesor de la Universidad de Yale, desarrolló un concepto a base de patrones de diferentes tamaños dentro de patrones, dentro de patrones, y así sucesivamente para identificar la estructura interior que identifica la conformación de la naturaleza; a este concepto lo denominó geometría fractal.

La naturaleza como parte etérica de la Emanación utiliza unos pocos patrones geométricos, energéticos, simples y autosimilares – fractales - los cuales concentra y repite ordenadamente para crear formas de todo lo que existe, desde un átomo y la vivencia humana hasta la concepción del cosmos. La geometría de los fractales va llenando el espacio en frecuencias o ciclos repetitivos identificables, determinados por el Phi de la proporción áurea.

Las frecuencias, número de observaciones o repeticiones de un tipo dado de sucesos, se podrían determinar en unidades tiempo. Sin embargo, son extensiones del espacio; el tiempo es una extensión del espacio. Los ciclos del tiempo son sencillamente espacios de repetición de fractales (∆).


La historia humana se desarrolla en fractales que se repiten, y se repiten y se repiten… que llevados al campo de la vivencia humana son parábolas del pasado que se repiten en forma de presente y se repetirán en forma de futuro, a lo que podríamos llamar ciclos del espacio que continuaran manifestándose en intervalos rítmicos hasta que pueda presentarse una mutación de patrones. Quien desconoce su pasado juega al póker de siempre con su porvenir.

El tiempo es algo más que una ilusión, es una realidad inexistente en una fugaz relatividad. El tiempo en esta dimensión es un concepto lúdico relativamente proporcional al evento mental. Carece de sentido contar “el tiempo” en la eternidad. Para qué temer si viajamos como estrellas por los senderos del espacio infinito con el permanente equipaje de la inmortalidad.

Como la proporción divina separa un fractal de otro en términos de frecuencia,  estamos en capacidad de predeterminar la fecha de un acontecimiento, conociendo la fecha origen del suceso (E). Basta multiplicar la fecha origen (E) por Phi; el resultado mostrará la nueva fecha del evento (E1) aunque en diferente sitio, las condiciones serán idénticas. 

Profundizando un poco más sobre este misterioso y   encantador ícono podemos sintetizar a la Manifestación Prima con la ecuación más sencilla y obvia de la grandeza: 

Phi (∑∆)∞ = Emanador o D ´ S.

(Fi multiplicado por la SUMATORIA de todos los fractales elevada a la potencia infinito)

Que todos seamos eternamente felices.

Felas du Richard


Caballeros Masones Élus Cohen del Universo
En la República de Colombia, Junio 24 del 2017, A:.M:. 6017

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.